Los mejores videos
Imagínate tener una tierna hijastra que acaba de cumplir 18 añitos, solos en casa y te acuerdas que hace unos días al limpiar su habitación encontraste varias revistas porno, tu hijastra ya no es tan inocente que digamos, una tarde ves que ella se te insinúa al estar solos los 2, no haces caso puesto que aun la ves diferente, además, debes de dar el ejemplo como un buen padrastro que eres.
Es tanta la tentación que te atreves a seguirle el juego, después de todo qué es lo peor que podría pasar, ella es tu hijastra, es mayor de edad y ella desea mucho aprender en el mundo del sexo. Horas más tarde cuando subes a su habitación para avisarle que baje a comer la cena.
La ves con un pequeño vestido que se le nota todo el redondo bien formado y apretadito culo que tiene, lo piensas varias veces pero , al final caes y la empiezas a tocar esperando que no se dé cuenta, pero para tu sorpresa ella fingía descansar y decide seguir al siguiente paso, se empieza a desnudar y ambos terminan teniendo la mejor follada de sus vidas, a ella le enseñas a coger y ella te enseña el verdadero placer, al final tu esposa no se enterará.
María, una mujer venezolana de mirada cautivadora y actitud coqueta, había llegado a la ciudad en busca de trabajo, y ese día postulaba para un puesto como cobradora de combi. El trabajo no era lo que había soñado, pero lo necesitaba con urgencia. El conductor, un hombre robusto y de carácter fuerte, la observó mientras trabajaba con esa ropa ajustada durante toda la jornada, impresionado no solo por su destreza para cobrar el pasaje, sino también por su belleza y carisma. Al final del día, se dio cuenta de que algo en ella lo había cautivado profundamente, y no podía apartar su atención de la joven venezolana.
Sin embargo, cuando llegó el momento de hacer el recuento del dinero cobrado, el monto no coincidía con lo que se había acordado. El conductor, irritado por la situación, decidió confrontar a María. Amenazó con acusarla ante el jefe si no explicaba lo sucedido, pero también insinuó que preferiría revisarla él mismo para asegurarse de que no estaba escondiendo el dinero. Aunque María inicialmente se resistió, la situación pronto tomó un giro inesperado cuando el conductor comenzó a catearla en busca de lo que faltaba.
Lo que empezó como una revisión incómoda, rápidamente se transformó en algo más. El contacto entre ellos, sumado a la proximidad física y la tensión de la situación, comenzó a generar una cargada sensualidad. Ambos parecían conscientes del deseo que crecía entre ellos con cada roce, hasta que, incapaces de contenerse, se dejaron llevar por la atracción y terminaron besándose, dejando a un lado cualquier malentendido inicial sobre el dinero. Despojándose de la ropa hasta tener el sexo más caliente en la combi.
Lucía y Andrés se conocieron una tarde de verano años atrás cuando ambos eran muy jóvenes. Entre las risas y aventuras pasadas, descubrieron el primer amor en cada mirada, toque y caricia traviesa. Pasaron los días . Pero el verano acabó, y con él, sus caminos se separaron, dejando una marca en el corazón de ambos.
Años después, ya con la madurez de los treinta, el destino los reunió de forma inesperada. Al verse, las memorias del pasado resurgieron con la intensidad de aquella primera vez. Los años no habían apagado esa chispa entre ellos, y la tensión en el aire era palpable. Una conversación fue suficiente para sentirse como años pasados volviendo a sentir el calor de antes mientras sus cuerpos vibraban por el deseo.
El silencio entre ellos se hizo denso cuando sus miradas volvieron a encontrarse. Las ganas de besarse y comerse a besos los envolvía. Estaban a centímetros de volver a ser esos jóvenes hormonales y enamorados, pero ahora con las ganas guardadas por tantos años.
Sofía, una mujer colombiana de actitud cálida, recibió la inesperada visita de su amigo de toda la vida, Alejandro. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron, y ambos estaban emocionados por ponerse al día. Alejandro le contó sus aventuras viajando por diferentes países, compartiendo anécdotas divertidas y emocionantes mientras las horas volaban. La tarde se convirtió rápidamente en noche, y la conversación entre risas y recuerdos creó una atmósfera de cercanía que ambos habían extrañado.
Al caer la noche, Sofía, sin querer que la visita terminara, le ofreció a Alejandro quedarse a dormir en su casa. Él aceptó con gusto, y sin pensarlo mucho, se acomodaron juntos en la habitación de ella. Al principio, todo parecía natural, ya que su amistad siempre había sido cercana, pero algo había cambiado en el aire. Al acostarse juntos en la cama, abrazados de manera aparentemente inocente, comenzaron a sentirse más conscientes del calor de sus cuerpos y la intimidad del momento.
Conforme avanzaba la noche, la tensión sensual creció de manera sutil pero inevitable. Lo que había empezado como un gesto amistoso, el abrazo, ahora se cargaba de una atracción latente que ambos intentaban ignorar sin éxito. La proximidad hicieron que, sin decir una palabra, el deseo tomara el control. Finalmente, incapaces de resistir la creciente conexión al notar que él tenia una evidente erección, ella muy curiosa y coqueta lo hizo quitarse el bóxer para verle el hinchado miembro y terminar chupándolo.
Shaira, una joven de 20 años, llevaba semanas luchando con los problemas de matemáticas que parecían complicarse más con cada clase. Su tutor, David, un joven de 42 años, había notado su frustración y se ofreció a ayudarla después de clases para reforzar los conceptos que no lograba entender. A pesar de sus esfuerzos, el tiempo en la escuela no fue suficiente para aclarar todas las dudas de Shaira, quien, decidida a mejorar, le pidió que fueran a su casa para continuar las lecciones en privado, buscando un ambiente más relajado y enfocado.
Cuando David llegó a la casa de Shaira, no esperaba lo que vería. Al entrar, la encontró en medio de grabar un video con una actitud provocadora, vestida con ropa sensual que contrastaba con la imagen que tenía de ella en el aula. La sorpresa lo dejó momentáneamente paralizado, pero mientras Shaira se daba cuenta de su presencia, la atmósfera cambió. La formalidad de la tutoría académica se esfumó rápidamente, y la tensión que había comenzado como una distracción, se convirtió en una palpable atracción entre ambos.
Los minutos pasaron y lo que debía ser una clase de matemáticas quedó en el olvido. Los gestos de Shaira, la cercanía, y la energía que ahora reinaba en la habitación los envolvió en una situación inesperada. La tensión sexual creció hasta que, incapaces de resistir la atracción mutua, ambos se acercaron hasta que sus labios se encontraron en un beso cargado de deseo, dejando a un lado cualquier propósito académico con el que habían comenzado la tarde. El coqueteo continuó hasta que ambos quedaron desnudos, dispuestos a calmar las ganas con el sexo más desenfrenado.
Tomiko vivía en una pequeña habitación de alquiler, el espacio era modesto pero decorado con esmero, lleno de elegantes vestidos y ropa que había ido acumulando. Cada pieza era un recordatorio de sus impulsos desmedidos, ya que, aunque le gustaba vestirse con estilo, esos gastos la habían dejado con varios meses de deuda de alquiler. El peso de las facturas impagas comenzaba a presionarla, pero cada vez que tenía dinero en sus manos, prefería gastar en algo nuevo para lucir. Ese ciclo la llevó al borde de un enfrentamiento inevitable con su casero.
Esa tarde, su casero, un hombre de presencia imponente con músculos marcados y una barba bien cuidada, la llamó a su oficina. Sabía que la deuda no podía seguir acumulándose, y su tono fue duro y directo desde el comienzo, dejando claro su frustración. Sin embargo, mientras Tomiko escuchaba, algo dentro de ella decidió que, en lugar de disculparse o justificar sus acciones, intentaría otra estrategia. Vestida con uno de sus trajes más favorecedores, comenzó a acercarse a él de manera sutil, dejando que su presencia cambiara la energía en la habitación.
Mientras ella suavemente lo miraba, el enfado de su jefe comenzó a desvanecerse. Sus gestos se hicieron menos rígidos, y la tensión sensual empezó a aumentar. Tomiko, consciente de su efecto, se movía con delicadeza, mientras él, cada vez más distraído por su cercanía comenzaba a excitarse, ella fue bajando los tirantes de su vestido para mostrarle su par de hermosos senos, él ahora preso del deseo comenzó a a tocarla, acariciando su piel mientras ahora le subía el vestido descubriendo sus sensuales nalgas, La deuda sería pagada con una buena sesión de sexo desenfrenado.
Diego, el joven ayudante de un chamán, se quedó solo cuidando el local. Desesperado por su falta de suerte con las mujeres, miró al Ekeko, una pequeña figura que traía abundancia, y le pidió un deseo, casi sin esperanza. Para su sorpresa, minutos después, una hermosa mujer llamó a la puerta. Llegó buscando una solución para su mala suerte con los hombres, lo que creó una extraña conexión entre ambos.
A medida que conversaban, la tensión entre ellos crecía, alimentada por la cercanía y la energía del lugar. Sus miradas se volvían más intensas, y cada palabra compartida parecía acercarlos más. Diego no podía negar la atracción que sentía, y ella, casi como si lo percibiera, se dejaba envolver por el ambiente místico del local.
El deseo finalmente los dominó. En un impulso inevitable, se acercaron y se dejaron llevar, besándose en medio del local, donde el poder del Ekeko parecía haberse manifestado de la manera más inesperada.
Era una tarde lluviosa y el tráfico estaba pesado, pero eso no detuvo a Martín, un repartidor de comida que trabajaba a toda prisa para completar su última entrega. Miraba su GPS con frustración, notando que se había equivocado de dirección. Deteniéndose frente a un pequeño edificio, tocó la puerta por error. Al abrirse, lo recibió una mujer de cabello oscuro y ondulado, con una piel canela que contrastaba con su suave bata de seda. "Creo que te has equivocado, pero si necesitas cargar tu celular, puedes pasar", dijo con una sonrisa coqueta y un acento colombiano que lo desarmó. Martín, notando que su celular estaba a punto de apagarse, aceptó la invitación, sin sospechar cómo cambiaría el rumbo de su noche.
Entró al apartamento, acogedor y perfumado con un aroma floral. Mientras conectaba su celular, la mujer se presentó como Valeria y, con naturalidad, mencionó que iba a darse una ducha rápida antes de continuar la conversación. Martín, algo nervioso, intentó concentrarse en revisar su teléfono, pero su mente estaba distraída, consciente de los sonidos del agua corriendo en el baño. El ambiente en el apartamento era íntimo, y la espera solo hacía que la tensión aumentara. Cada minuto se sentía más largo, mientras su imaginación volaba con cada pequeño ruido que venía del cuarto de baño.
Valeria salió de la ducha con la bata ligeramente entreabierta, mostrando un poco de su piel húmeda y brillante. Se acercó con una naturalidad que, lejos de relajar a Martín, hizo que la tensión en la sala creciera. "Gracias por esperar", dijo con una sonrisa que dejaba intuir intenciones más allá de la simple hospitalidad. El silencio que siguió no era incómodo, sino cargado de una electricidad palpable. Valeria se sentó cerca de él, tan cerca que el calor de su piel parecía invitar al contacto. Sus miradas se encontraron, y Martín sintió cómo su respiración se aceleraba.
Sin palabras, como si ambos supieran lo que iba a pasar, Valeria se inclinó lentamente hacia él. Martín, sin poder contenerse más, la tomó de la cintura y sus labios se encontraron en un beso intenso, cargado de la tensión que habían sentido desde el momento en que ella abrió la puerta. Todo lo demás desapareció, el error en la dirección, la lluvia afuera, solo quedaba el momento compartido, donde la atracción mutua finalmente se desbordó en el pequeño apartamento iluminado por la tenue luz de la tarde.
Un suertudo técnico, junto a su jóven aprendiz hacen una visita a domicilio a una atrevida colombiana embarazada, con la finalidad de reparar su PC que estaba demasiado lenta. Ellos no imaginaban que el motivo de tal desfuncionamiento era las grandes cantidades de páginas porno visitadas por parte de la jóvencita embarazada, lejos de intimidarse, la putita se puso caliente hasta besarle la verga al técnico. La traviesa embarazada chupaba como una hambrienta de verga, ya que siempre tiene un nivel de calentura elevado.
No hay nada más sensual para hacer con una embarazada, que darle una buena chupada de tetas y es eso lo que justamente la terminó de excitar por completo, sumado a una rica masturbada en su sensible conchita, llevando a la colombiana a un nuevo punto de excitación. A pesar de su estado de gestación, la muy atrevida recibió y pedía duras embestidas en el coño.
Nuestra encantadora modelo, Sarah Griffin nos demuestra que no importa la circunstancia, incluso con una enorme barriga de embarazada, puedes coger cual puta si la calentura lo permite. Parece que el buen técnico la volverá a preñar a esta clienta latina de buen culo blanco y enormes tetas.
XEKEKO nos trae una excelente historia. La historia comienza con una visita inesperada, la sensual Jessica Osorio estaba cómodamente en casa, en ropa holgada y cómoda, con un diminuto top celeste que apenas y escondía ese hermoso par de tetas y un overol que aunque holgado ni así se podía ocultar el tremendo trasero que se maneja la hermosa colombiana, como era de esperarse éstas prendas le quedaban muy sexys a la vista.
Alegrando la mirada de los invitados que llegaban recién al país y a casa, después de no haberse visto por años, los hermanastros se saludaron con alegría y afecto , pero no llegas solo sino con el mejor amigo, ella lo ve muy guapo, respetuoso y sexy, pero para su ingrata sorpresa a él no le gustan las mujeres.
La plática se vuelve cada vez más interesante cuando la traviesa hermanastra colombiana comienza a hacer bromas en doble sentido, jugando con la tensión sexual y haciendo sugerentes movimientos que dejaban a plena vista su redondo culo.
Cada intento de la sexy colombiana por hacer caer al chico en sus tentaciones, fueron en vano. Ya que este mejor amigo tenía una preferencia personal por los hombres, sin tener gusto por las mujeres, el hombre rechaza el pedido de la joven pelinegra, quien es muy persistente y nunca se toma un "no" como respuesta final.
Muy pronto el hermanastro de la chica tuvo que irse a tomar una ducha, dejando solo a su mejor amigo en compañía de la coqueta colombiana, quien después de muchos intentos de seducción, logró que el hombre terminara por aceptar, cayendo a sus más bajos instintos, dejándose tocar por la sexy colombiana, dándose desde morbosos besos hasta caricias, que terminaron en buenas mamadas.
Teniendo toda la intención de volverlo hombre, ella le enseña lo que una fogosa colombiana puede hacer. Sacándole el lado más varonil, el amigo gay se volvió todo un macho follador. No te pierdas esta candente temática y disfruta como el hermanastro, viendo cómo le dan a Jessica Osorio, la cogida de su vida.